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Búsqueda de Empleo y Falta de Talento: cómo lograr que personas y empresas se encuentren

  • Foto del escritor: isabelsilos
    isabelsilos
  • 4 ene
  • 6 Min. de lectura

Claves prácticas para quienes buscan Empleo, buscan Talento o acompañan procesos en el Mercado Laboral


Muchas personas buscando Empleo, muchas empresas buscando Talento

 

Si miras a tu alrededor, es fácil ver el contraste:

 

  • Personas en búsqueda de empleo que llevan meses enviando currículums sin respuesta.

  • Empresas que aseguran que “no encuentran perfiles” para puestos clave.

  • Y, en medio, muchos cambios de ciudad, de región o de país que no siempre responden a un deseo, sino a una necesidad.

 

Algo no encaja.

 

Y aunque el mercado laboral tiene factores estructurales que no dependen de ti, sí hay decisiones diarias que pueden marcar la diferencia: en cómo buscas, en cómo seleccionas, en cómo acompañas, en cómo hablas de tu territorio.

 

En esta entrada no ofrecemos fórmulas mágicas. Pero sí vamos a explorar qué está en la mano de cada parte para que haya menos personas buscando sin encontrar y menos empresas repitiendo que “no hay ninguna persona que encaje”.



Si buscas empleo y sientes que “no hay oportunidades para ti”

 

Hay contextos complicados, sí. Sectores saturados, sueldos bajos, ofertas precarias. Eso existe y no vamos a negarlo. Pero también es cierto que, a veces, la forma de buscar no ayuda a que te encuentres con las oportunidades que sí existen.

 

Algunas preguntas incómodas (pero útiles):

 

  • ¿Tienes claro qué buscas… o estás en “lo que salga”?

  • ¿Tu CV es una lista de tareas o explica qué aportas y qué resultados has conseguido?

  • ¿Solo estás enviando candidaturas en portales generalistas o también te mueves por redes profesionales, empresas de tu zona, asociaciones, contactos…?

  • ¿Cómo respondes cuando te llaman o te escriben? ¿Dejas puertas abiertas o las cierras sin darte cuenta?

 

Cómo mejorar tu búsqueda de empleo

 

1. Definir mejor tu objetivo profesional. No significa elegir un único puesto para toda la vida, sino aclarar tu campo de juego:

 

  • ¿En qué tipo de funciones puedes aportar más ahora mismo?

  • ¿En qué sectores encaja tu experiencia, aunque no sea idéntica?

  • ¿Qué condiciones mínimas necesitas para que el trabajo te compense de verdad (horario, desplazamientos, salario orientativo)?

 

Cuanto más claro lo tengas tú, más fácil será que una empresa vea encaje.

 

2. Convertir tu CV en una historia, no solo en un listado

 

  • Menos “persona responsable y proactiva” y más: “Me encargué de X, con Y recursos, durante Z tiempo y conseguimos A, B, C”.

  • Menos bloques interminables y más claridad: puestos, fechas, funciones, logros.

  • Si no tienes mucha experiencia, destaca proyectos, voluntariado, formación aplicada, cosas que hayas construido desde cero.

 

Tu CV no tiene que ser perfecto. Tiene que ser legible, honesto y orientado a lo que hoy puedes aportar.

 

3. Ser visible donde las empresas miran. No todas las oportunidades están en los portales grandes. También están:

 

  • En LinkedIn y otras redes profesionales.

  • En webs de empresas de tu entorno.

  • En servicios de empleo, consultoras locales como SiLosTienes y asociaciones empresariales.

  • En redes informales. Personas que saben cómo trabajas y pueden recomendarte y/o darte información sobre oportunidades que no llegan a publicarse en ningún canal.

 

4. Cuidar tu forma de relacionarte con los procesos

 

  • Contestar cuando te contactan (aunque sea para decir que ya no te interesa).

  • Avisar si no puedes ir a una entrevista.

  • Pedir nueva cita si hubo un imprevisto real.

  • Preguntar por próximos pasos si pasan semanas sin noticias.

 

No siempre tendrás la respuesta que te gustaría, pero sí estarás construyendo una reputación profesional más sólida. Y en territorios donde “todo el mundo se conoce”, eso pesa… para bien o para mal.

 

Si tu empresa “no encuentra perfiles” para sus vacantes

 

La otra cara de la moneda: empresas con vacantes abiertas durante meses, puestos que se quedan sin cubrir, equipos sobrecargados. El discurso habitual es: “no hay talento”, “nadie quiere trabajar”, “la gente no aguanta nada”.

¿Seguro que todo se reduce solo a eso?

 

Muchas veces, detrás de un “no encontramos a nadie” hay:

 

  • Perfiles imposibles (se busca una persona que haga el trabajo de tres).

  • Condiciones que no se nombran (ni en la oferta, ni en la entrevista).

  • Procesos de selección poco cuidados (sin respuesta, sin información, sin feedback).

 

Qué puede hacer una empresa que busca talento

 

1. Definir bien el puesto antes de publicar la oferta

 

  • ¿Qué es imprescindible y qué se puede aprender?

  • ¿Qué tareas son realmente prioritarias?

  • ¿Cuáles son las condiciones reales (salario orientativo, horario, presencialidad, teletrabajo, desplazamientos)?

 

Cuanto más honesta y clara sea la oferta, más probabilidades de atraer a quien encaja de verdad, no solo a quien “se apunta a todo”.

 

2. Escribir ofertas que informan, no que confunden. Frases como “equipo joven y dinámico”, “salario según valía” o “muchas posibilidades de crecimiento” dicen poco. Mejor:

 

  • Funciones concretas.

  • Rango salarial aproximado (aunque sea amplio).

  • Tipo de contrato y duración.

  • A quién reporta el puesto.

 

No se trata de contarlo todo, sino de contar lo suficiente para que cada persona pueda decidir si tiene sentido aplicar.

 

3. Cuidar el proceso tanto como el resultado. Incluso si solo vas a contratar a una persona, el resto también se lleva una impresión de tu empresa. Eso repercute en:

 

  • Tu reputación como lugar de trabajo.

  • La facilidad para atraer talento en el futuro.

  • La forma en que se habla de ti en el entorno.

 

Pequeños gestos marcan la diferencia:

 

  • Confirmar recepción de candidaturas.

  • Avisar cuando alguien queda fuera del proceso.

  • Explicar, aunque sea en dos líneas, si no hay encaje.

 

4. Mirar más allá del perfil “ideal”

 

  • ¿De verdad es imprescindible toda la lista de requisitos?

  • ¿Hay personas en tu equipo con experiencia parecida que, con algo de formación inicial, puedan aprender lo que falta?

  • ¿Podrías ofrecer algo de formación inicial en lugar de exigirlo todo desde el minuto uno?

 

El talento no siempre llega empaquetado como esperabas. A veces, necesitas apostar por el potencial y la actitud, no solo por el “checklist” perfecto.

 

Si acompañas procesos de empleo: orientar, traducir y conectar

 

Aquí entran empresas de selección y consultoría como SiLosTienes, pero también servicios públicos de empleo, entidades sociales, asociaciones empresariales, colegios profesionales…

 

Su papel es clave porque traducen necesidades y expectativas en ambos sentidos:

 

  • Ayudan a las personas a poner en palabras lo que pueden aportar.

  • Ayudan a las empresas a afinar lo que buscan de verdad.

  • Detectan desajustes (por ejemplo, gap entre sueldos ofrecidos y coste de la vida, o entre requisitos y la realidad formativa del territorio).

  • Dan herramientas concretas: cómo preparar una entrevista, cómo revisar un CV, cómo mejorar un proceso de selección, cómo comunicar una oferta.

 

Cuando esta “capa intermedia” funciona, se reduce mucho el número de malentendidos, frustraciones y decisiones de marcharse por obligación.

 

Empleo y territorio: irse o quedarse, pudiendo elegir

 

En muchas zonas — como Extremadura y otros territorios — el empleo y el talento conviven con una sensación agridulce:

 

  • Personas que sienten que, para crecer, tienen que irse.

  • Empresas que aseguran que “no encuentran a nadie que quiera quedarse”.

 

No siempre se puede evitar que alguien se marche. A veces es un paso natural, un proyecto vital, una etapa necesaria.

 

Pero otra cosa muy distinta es tener que irse porque no se ven opciones, porque los procesos no son claros, porque las condiciones no se dicen, porque no hay puentes entre quienes buscan y quienes necesitan.

 

Ahí es donde cada parte puede hacer algo:

 

  • Personas en búsqueda, visibilizando lo que saben hacer y lo que buscan.

  • Empresas, cuidando cómo diseñan los puestos, cómo comunican y cómo seleccionan.

  • Proyectos y servicios de empleo, construyendo puentes reales entre ambas orillas.

 

Menos salidas por obligación y más decisiones tomadas con información y libertad.

 

Pequeños cambios en empleo y selección con gran impacto

 

No vas a cambiar todo el mercado laboral en solitario.

Pero sí puedes cambiar la forma en que te mueves dentro de él.

 

Si buscas empleo, puedes:

 

  • Revisar tu CV con mirada crítica.

  • Preparar mejor tus entrevistas.

  • Elegir dónde pones tu energía.

 

Si buscas talento, puedes:

 

  • Definir mejor tus vacantes.

  • Dar respuestas más cuidadas.

  • Mirar más allá del perfil “perfecto”.

 

Si acompañas procesos, puedes:

 

  • Traducir, acercar, ajustar expectativas.

  • Proponer pequeñas mejoras a empresas y personas.

  • Visibilizar oportunidades reales en tu territorio.

 

Porque, al final, lo que cambia historias no son los discursos, sino las decisiones que se repiten día a día. Cómo redactas una oferta, cómo respondes a una candidatura, cómo te preparas una entrevista, cómo hablas del lugar en el que vives y de las oportunidades que sí existen.


Porque cuando empleo y talento se encuentran, quedarse o marcharse vuelven a ser decisiones, no imposiciones.

 

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